dimarts, 2 de setembre de 2008

QUAN FUGIM DE NOSALTRES MATEIXOS

L'amor pot venir quan no t'ho esperes i de qui menys t'imaginaves. I, depèn de com es presenti... pot fer por? La resposta és sí.

Cuando el amor nos paraliza de miedo...

¿Por qué huímos cuando amamos de una forma total i absoluta? ¿Qué nos hace sentir este temor tan irracional cuando tenemos el amor de verdad al alcance de la mano?

A veces nos enamoramos de alguien que no coincide en absoluto con nuestro ideal, con nuestro sueño "dorado" de siempre. En el fondo, nos morimos de amor hacia esa persona pero, al creer que no cumple con nuestras expectativas, escondemos nuestros sentimientos y buscamos otro ser humano en quien volcar esa pasión irrefrenable.

Tal vez por eso el amor es efímero en el tiempo. Porque nos paraliza de miedo y decidimos, inconscientemente, entregarnos a alguien hacia quien nuestros sentimientos no son tan fuertes, pero que, por este mismo motivo, nos asegura un sufrimiento menor o más soportable. Pero, al mismo tiempo, también nos asegura que la relación tendrá un final...

El amor verdadero no entiende de razones ni motivos. No entiende de opiniones ajenas ni apariencias.

El amor verdadero no se nota en el corazón, como suele decirse. Al principio, se nota por debajo del corazón, en la boca del estómago, en forma de mariposas revoloteando. Es una sensación única, mágica, casi irreal. Pero es la prueba más palpable de que nos estamos enamorando totalmente, incondicionalmente, de alguien...

El amor verdadero puede aparecer de repente, como una explosión que nos arrolla, nos deja sin respiración, nos confunde y nos aniquila. Nos hace caer enfermos y nos sume en un estado eufórico, como si nos hubiéramos tomado una droga...

El amor verdadero también puede aparecer despacio, sin prisa pero sin pausa, trabajado minuciosamente, hecho de pequeños detalles que van llenando los días, que nos van creando una dependencia de la persona a la que empezamos a amar sin que nos demos cuenta.

Sin que nos demos cuenta... Podemos pasarnos toda la vida sin darnos cuenta. Podemos pasarnos toda la vida sin compartirla con esa persona. Pero nadie nos librará del vacío que sentirá nuestro cuerpo y nuestra alma por siempre. Un vacío que no sabremos porqué lo sentiremos, pero que siempre estará allí... Irán pasando los años felices, alegres, tristes y deprimentes. Pero el vacío siempre estará en nuestro interior. Y, curiosamente, lo empezaremos a sentir en el mismo lugar donde "revoloteaban las mariposas"...

Y sentiremos un dolor casi físico. Luego este dolor se transformará en una tristeza inexplicable pero soportable. Una tristeza que no nos impedirá ser felices, ni vivir el día a día, ni llenar nuestro tiempo con otras vivencias. Pero, en algún momento de nuestra vida, sin saber por qué, sentiremos este vacío. Y tendremos ganas de llorar, sin saber por qué. Y tendremos una sensación de pérdida inexplicable, sin saber por qué. Y notaremos que nos falta algo, notaremos el aire enrarecido, notaremos el vacío...

Cuando el amor nos paraliza de miedo, nos exponemos a vivir sin sobresaltos, sin sufrir en gran medida, sin la necesidad de una entrega total y mutua. Pero también nos exponemos a despertarnos un día con un vacío en la boca del estómago, con una tristeza inexplicable en el fondo del corazón y con una sensación de pérdida que nos hace vulnerables y nos cambia el humor. Puede que al cabo de horas, días, semanas, volvamos a ser los mismos. Pero el vacío puede volver siempre, cuando menos se lo espera uno...

Amor, pasión, entrega... Son sentimientos para ser vividos con valentía, sin temor a lo que pueda pasar. Conllevan, claro está, sufrimiento. Pero vale la pena darse del todo sin pensar en lo que podemos perder. Amar con pasión y entrega y ser correspondido del mismo modo eleva una relación entre dos personas por encima de todo y de todos. Esta valentía puede tener un precio, pero lo que se puede ganar es infinitamente más valioso y nos compensa de cualquier sufrimiento...

Cuando el amor nos paraliza de miedo... morimos en vida...

(Rounal)